Estrategias de Comercialización para el azafrán de Teruel.

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El azafrán es sin duda alguna una de las especias más antigua, conocida y utilizada por el hombre. Su origen se remonta a las mesetas del Anatolia en Asia. Sin embargo, su distribución por todo el mundo se debe en gran medida al comercio que realizaban los árabes, a través de la “Ruta de Seda” en oriente y a la del “Mare Nostrum” en Occidente, siendo ésta última, la que permitió que el azafrán llegara a la península Ibérica en los siglos VIII y IX, durante el califato de Córdoba (Ávila, 1999).

A partir de su introducción, el azafrán se extendió rápidamente por todo el territorio español, si bien en un inicio el cultivo estuvo monopolizado por la alta burguesía andalusí y la comunidad judía, a partir del siglo XV se generalizó al resto de la población, incluso se llegó a obtener el mejor azafrán de toda la cuenca Mediterránea, conocido como “Ortsafran” (azafrán de la huerta). En los albores del siglo XX, el azafrán se producía en todo el territorio español, incluso alcanzaba unos volúmenes de producción superiores a los de cualquier otra zona en el mundo, además, su calidad era reconocida y tomada como referente en los mercados internacionales. En 1936, existían doce provincias que producían el cultivo. Los volúmenes que estas zonas alcanzaban oscilaban alrededor de los 81.000 kilos. Sin embargo, tras la guerra civil el número de provincias productoras de azafrán se redujeron a siete y como consecuencia, el volumen de producción nacional descendió cerca de un 50% (Paños, 1995).

En la actualidad, el cultivo del azafrán se produce prácticamente en exclusiva en la Comunidad de Castilla-la Mancha y Aragón. Si bien existen algunas producciones en Valencia y Murcia, lo cierto es que básicamente se consideran testimoniales. En este contexto, resulta evidente que existe una clara tendencia de reducción de las zonas de cultivo del azafrán. Los efectos que conlleva han sido tangibles en los volúmenes de producción. En 1990 se producían 21.789 kilos de azafrán, mientras que en el año el año 2003 la cifra sólo llegaba a los 3.420 kilos, produciéndose más del 95% en la comunidad de Castilla-La Mancha (MAPA, 2004).

Esta situación pone de manifiesto que el cultivo del azafrán está pasando por una crisis de supervivencia, con un serio riesgo de desaparecer sobretodo en las zonas de producción de Aragón. De acuerdo a los últimos datos del MAPA (2004), la producción de azafrán en Aragón se sitúa en dos kilos al año, limitándose básicamente a cuatro zonas de producción: Bello, Monreal del Campo, Muniesa y Visiedo. Las cuáles se sitúan básicamente en la provincia de Teruel, si bien dos de ellas (Bello y Muniesa) se adentran de forma ligera en la provincia de Zaragoza, lo cierto es que todas se ubican en la depresión del Jiloca (Rubio, 1997; Murga y Fernández, 1984).
Considerando la situación actual del azafrán de Teruel, es indudable que la implementación de unas adecuadas estrategias de comercialización, serían una alternativa para la supervivencia y el resurgir de un cultivo tradicional. Por tal motivo, el objetivo principal de esta investigación consiste en distinguir e identificar algunas acciones de comercialización que puedan aumentar la competitividad del azafrán de Teruel, mediante el análisis detallado del sector.
StatusFinished
Effective start/end date19/01/0619/12/08