Imaginarios del turismo residencial en ciudades del noroeste de México. Apropiación simbólica y material de espacios y lugares en ciudades costeras y pueblos mágicos. 2000-2013.

Description

El turismo de segunda residencia debe ligarse a determinados factores económicos y sociales que lo hacen posible. Dentro de los factores económicos se encuentra el interés de los baby boomers norteamericanos en adquirir vivienda en México para retirarse aprovechando los costos de vivienda más baratos con respecto al país del norte, su mayor poder adquisitivo en México y el consiguiente costo de vida menor, el clima más benigno y la cercanía a la frontera con Estados Unidos. Se trata de un sector de población norteamericana que al año 2030 alcanzará a los 70 millones de personas (Migration Policy Institute, 2006), por ese motivo la segunda residencia enfocada a los jubilados norteamericanos tiene un gran potencial para los desarrolladores inmobiliarios en México y en particular del Noroeste del país. Se calcula que viven en el país aproximadamente un millón de norteamericanos. Según el censo de población del año 2010 sólo en Sonora radican 44,685 extranjeros principalmente norteamericanos, ocupando el séptimo lugar en cuanto a extranjeros viviendo en el país, Baja California es el primer lugar con 122,664 extranjeros. Las principales características de las segundas residencias para turistas y que constituyen el denominado urbanismo defensivo (Enríquez, 2010) son: 1) Ubicarse en los sitios de playa como condominios y en los pueblos mágicos ocupando las viejas construcciones consideradas por su valor histórico y cultural; 2) orientarse a un público de jubilados norteamericanos en buena medida; 3) Conformar un escenario de exclusividad, distante e impermeable a la ciudad; 4) proveerse de dispositivos de seguridad. El turismo de segunda residencia debe su éxito en parte a la cercanía a la frontera norteamericana que brinda seguridad al turista, este tiene conocimiento del lugar por viajes previos como turista tradicional y se encuentra en una etapa de la vida como jubilado o pensionado. Estos factores contribuyen a que el fenómeno del turismo residencial se expanda en las zonas de playas y en los pueblos mágicos y justifican la decisión de adquirir una vivienda propia, generalmente en régimen de condominio, para vivir de forma estacional o permanente. Ciudades costeras como Puerto Peñasco, San Carlos Nuevo Guaymas y Bahía Kino en Sonora, San Felipe en Baja California, Los Cabos y Loreto en Baja California Sur, o pueblos mágicos como Álamos en Sonora, El Fuerte y Cosalá en Sinaloa y Todos Santos en Baja California Sur, son ejemplo de ciudades donde el turismo residencial es relevante. El turismo de segunda residencia es resultado del proceso de adaptación y diversificación que ha tenido la oferta turística recientemente. El proceso que inició como un turismo de fin de semana, de bajo costo y escasa infraestructura turística, pasó a formas más elaboradas que corresponden a una combinación del creciente desarrollo inmobiliario privado, las inversiones públicas para hacer atractivo el lugar, la cercanía con Estados Unidos y el deseo de evasión del turista. El turismo de segunda residencia tiene que ver con el conocimiento previo y la experiencia en la región de destino del turista, además, este se encuentra en una fase no productiva de su vida (son principalmente jubilados y pensionados norteamericanos los que adquieren un condominio o construyen una vivienda), e implica el imaginario de sol y playa y lo pintoresco del pueblo mágico como lugar seguro y agradable. Estos parecen ser algunos de los factores que justifican la decisión de cambiar el tradicional paquete de alojamiento de hotel (poca duración), a una residencia propia y permanente (turismo residencial). El turismo de segunda residencia significa una nueva forma de organizar el espacio urbano. Las urbanizaciones conformadas por viviendas unifamiliares a lo largo del litoral y en viejas casas tradicionales y de arquitectura vernácula, constituyen una fórmula urbanística separada de la ciudad y todavía más, sin deseos de integración a ella por parte de sus residentes, principalmente norteamericanos, que sólo la requieren para los trabajos domésticos y la obtención ocasional de provisiones y servicios. Los sectores que aglutinan al turismo residencial están escasamente conectados con la ciudad tanto a nivel social como urbano. Representan un modelo que tiende a la dispersión y a la fragmentación del territorio. Si bien el turismo residencial tiene un efecto económico inmediato indicado por el empleo en los sectores de la construcción y los servicios, este rápidamente tiende a disminuir al terminar las obras de edificación y la estacionalidad de los residentes en el lugar, quedando como consecuencia: el encarecimiento del suelo y de la vida en general. Un rasgo destacable en el turismo de segunda residencia lo es el amurallamiento de las zonas costeras, la privatización del espacio público y el acceso restringido a las playas. El turismo residencial tiene un alto impacto en la hechura de las ciudades. El modelo adoptado las ciudades costeras como Puerto Peñasco, San Carlos Nuevo Guaymas, Playas de Rosarito, Ensenada, Loreto y Los Cabos, expresa nítidamente un modelo urbano de tipo defensivo. Para el caso de los denominados Pueblos Mágicos el turismo residencial implica la ocupación de las edificaciones de las ciudades considerados con valor histórico y cultural, desplazando con ello a la comunidad y sustituyendo las prácticas sociales por representación tematizada del lugar. El casco histórico deviene exclusivo y con usos de acuerdo a la economía de enclave y al tipo de población que lo ocupa (Balslev y Velázquez, 20011). Tales son las particularidades de ciudades como Álamos, Cosalá, El Fuerte y Todos Santos incluidos dentro del Programa Pueblos Mágicos. El impacto físico del urbanismo defensivo representado por los desarrollos hoteleros e inmobiliarios es significativo. Afecta negativamente el medioambiente costero por establecerse sobre zonas de esteros y dunas, conlleva una precaria y desarticulada urbanización de los asentamientos populares, privatiza el espacio público restringiendo el acceso a la playa, fragmenta el territorio y segrega socialmente. Se genera la percepción de seguridad en los turistas residentes por la exclusividad que tienen para el uso de los espacios para el entretenimiento colectivo, al mismo tiempo aísla de los problemas de contaminación ambiental, desorden urbano, comercio informal y más que nada crea la sensación de protección. El desarrollo turístico orientado primordialmente a un público norteamericano, refiere un nuevo tipo de expansión territorial como resultado de las transformaciones de tiempo y espacio introducidas por la globalización. Ha propiciado formas de ocupación del suelo que involucran mucho territorio y nuevas formas de consumirlo. Pero también tiene un costo social y ambiental importante. El turismo también tiene un costo social significativo -además del ambiental que no consideraremos en esta propuesta-, el crecimiento acelerado de la ciudad se liga a un progreso de la precarización de las condiciones de vida de los nuevos residentes, tenencia ilegal y encarecimiento del suelo urbano, aumento de la inseguridad y la imposibilidad de los gobiernos locales de proveer de equipamiento e infraestructura urbana, además de planear y conducir el crecimiento de la mancha urbana. Las nuevas zonas de turismo de playa o los cascos históricos de los pueblos mágicos tienden a ser inaccesibles para la población más que en calidad de trabajadores y empleados en los servicios. Los problemas urbanos generados a consecuencia del desarrollo turístico y que impactan la sustentabilidad social de las ciudades orientadas al turismo residencial pueden resumirse en lo siguiente: - Especulación inmobiliaria y revalorización del suelo urbano. El territorio orientado a desarrollar las actividades turísticas incrementó fuertemente su valor. - Demanda creciente de vivienda para los nuevos residentes inmigrantes ocupados en la construcción y los servicios turísticos y una oferta muy limitada para esa población. Como consecuencia del déficit de vivienda, la periferia de las ciudades se constituyó como espacio para la ocupación ilegal de suelo y con condiciones de vida bastantes precarias para la población. - Alta demanda de servicios e infraestructura urbana: agua, drenaje, energía eléctrica, alumbrado público, seguridad, pavimentación, entre otros. - Alto crecimiento poblacional con fuertes rezagos en infraestructura y equipamiento urbano. - La oferta turística propician la segregación espacial. Las viviendas de segunda residencia reproducen un modelo de urbanismo defensivo y exclusivo. - Hoteles y condominios de playa privatizan el espacio público limitando el acceso a la playa y alterando irremediablemente el ecosistema local. - Los desarrollos turísticos no se integran a las ciudades. En las cercanías se establecen los trabajadores y empleados de los hoteles y del servicio doméstico, muchas veces invadiendo suelo ejidal difícil de urbanizar. - El alto desarrollo turístico, el crecimiento poblacional y los precarios procesos de urbanización impactan la ecología costera de la región. Los casos: Bahía de Kino. Es un importante lugar turístico ubicado en la costa de Sonora a escasos 100 kilómetros de Hermosillo la capital de Sonora y a tres horas de la frontera. En los últimos 15 años se convirtió en un importante punto para el turismo residencial realizado por las clases media y alta hermosillenses y un significativo número de norteamericanos que decidieron vivir en el lugar. Vive un creciente proceso de ocupación del territorio costero el cuál facilitó que la ciudad creciera por medio de migrantes y desencadenara algunos problemas sociales y urbanos. La pesca actividad económica principal del lugar se encuentra en decadencia. San Carlos Nuevo Guaymas. Ubicado al norte de Guaymas, San Carlos vivió una intensiva ocupación del territorio y de transformación del paisaje natural por el turismo residencial y las inversiones en hoteles tipo Resort. En el lugar vive un importante número de norteamericanos. La costa es un espacio de litigio con la comunidad de ejidatarios establecida y amenazada de desalojo. Puerto Peñasco. Es la más importante ciudad de Sonora donde el turismo residencial floreció en los últimos 15 años. A escasos 100 kilómetros de la frontera con Estados Unidos, Puerto Peñasco recibió millonarias inversiones inmobiliarias para los norteamericanos radicados o que viajan continuamente al lugar. Vive intensos procesos de ocupación del territorio costero. La especulación y el acaparamiento ilegal de suelo son constantes. La ciudad creció a tasas altas por vía de la migración y los problemas sociales son habituales. San Felipe. Esta pequeña población ubicada al sur de Mexicali en Baja California al igual que Puerto Peñasco se encuentran en los límites de la Reserva de la Biosfera del Alto Golfo de California, por lo mismo las actividades pesqueras se encuentran restringidas. Con ello el turismo residencial y hotelero se convirtió en una alternativa económica para el lugar. Pero también gradualmente el territorio es afectado por las actividades turísticas y por los problemas sociales que conlleva un lugar en rápido crecimiento. Loreto. Esta ciudad misional fundada en la colonia es hoy en día un importante punto de turismo residencial de parte de norteamericanos retirados que contribuyó a detonar la economía local. Las inversiones inmobiliarias son relevantes a pesar del tamaño reducido de la ciudad, con esto la amenaza ambiental que implica la transformación del litoral y la áreas de reserva natural auementa. Álamos. Es una ciudad colonial ubicada al sureste de Sonora e incorporada al Programa Pueblos Mágicos de la Secretaría de Turismo. El casco histórico de la ciudad paulatinamente fue ocupado por una colonia de norteamericanos de segunda residencia que le confieren otra fisonomía y dinámica cultural y económica. El Fuerte. Ubicada al norte de Sinaloa, se trata de una pequeña comunidad incorporada al Programa Pueblos Mágicos y que ha experimentado un intensivo proceso de rehabilitación del patrimonio histórico y de ocupación de turistas residenciales provenientes principalmente de Culiacán la capital del Estado. Así mismo, la inseguridad es un problema que amenaza a la comunidad y al turismo. Cosalá. Ubicada en Sinaloa es una pequeña ciudad colonial históricamente ligada a la actividad minera que le dio origen. Incorporada al Programa Pueblos Mágicos por la Secretaría de Turismo. Hoy en día comienza a despuntar en cuanto al turismo cultural y alternativo. Todos Santos. Ciudad misional fundada en la colonia al sur de Baja California Sur e incorporada al Programa Pueblos Mágicos por la Secretaría de Turismo. La ciudad tiene una vida cultural intensa generada por los norteamericanos asentados en el lugar. Sin embargo, la apropiación de los sitios históricos y la compra-venta de bienes raíces por los norteamericanos ocasionó cambios en la sociedad local.

Overall objective

Analizar los imaginarios del turismo residencial de las ciudades costeras y pueblos mágicos del noroeste de México a partir de los procesos de apropiación simbólica y material de los espacios y lugares.

Nature of the project

INTERDISCIPLINARIA

Scope of impact

NACIONAL

Type of cooperation with other institutions

INTERNACIONAL

Type of financing

EXTERNO

Type of research

APLICADA

Area of knowledge

SOCIOLOGÍA

Discipline

SOCIOLOGÍA DE LA IMPLANTACIÓN HUMANA

Subdiscipline

ESTUDIOS SOBRE LA COMUNIDAD

Benefited sectors

DESARROLLO SOCIAL,COMUNIDAD URBANA
StatusFinished
Effective start/end date20/10/1419/11/17